Por qué esta técnica puede mejorar la circulación del aire
Detrás de este truco se esconde un principio físico bien conocido. Al expulsar el aire hacia el exterior, el ventilador crea una ligera diferencia de presión que favorece la entrada de un nuevo volumen de aire en la vivienda.
Este fenómeno permite establecer lo que se llama una ventilación cruzada. Incluso en un apartamento que no tiene ventilación cruzada natural, es posible obtener este resultado gracias a una puerta entreabierta, otra ventana o incluso una pequeña abertura en una habitación vecina.
El objetivo ya no es solamente crear una sensación de frescura sobre la piel, sino renovar el aire presente en el interior para evacuar el calor acumulado durante el día.
El momento adecuado para colocar el ventilador frente a la ventana
Sin embargo, este método no funciona a cualquier hora. Para que sea realmente eficaz, el aire exterior debe ser más fresco que el aire interior.
Esta situación suele darse por la tarde o durante la noche. Después de un día soleado, las paredes, los suelos y los muebles siguen liberando el calor acumulado. Mientras tanto, la temperatura exterior comienza a disminuir progresivamente.
Es precisamente en ese momento cuando el ventilador orientado hacia el exterior puede ayudar a acelerar el enfriamiento de la vivienda. Muy temprano por la mañana también constituye un período favorable para evacuar el calor residual antes del regreso de las altas temperaturas.
Por el contrario, durante las horas más calurosas del día, generalmente es preferible mantener las ventanas, las cortinas y las persianas cerradas para limitar la entrada de calor.





