2. Inmediatamente después de comer
Por qué evitarlo: bañarse tras una comida pesada desvía parte del flujo sanguíneo hacia la piel para regular la temperatura. Esto deja menos sangre disponible para el cerebro y la digestión, lo que puede provocar mareos, desmayos e incluso complicaciones en personas sensibles.
Consejo: espera al menos 1 o 2 horas después de comer para ducharte.
3. Cuando estás muy cansado o débil
Por qué evitarlo: la fatiga puede provocar que la presión arterial descienda. Entrar a una ducha muy caliente en esas condiciones aumenta el riesgo de mareos, caídas e incluso accidentes cerebrovasculares.
Consejo: descansa primero, hidrátate y, si es necesario ducharte, usa agua tibia y evita hacerlo sin compañía si no te sientes bien.





