Según los especialistas en cuidados paliativos, el proceso de morir puede durar meses, semanas o incluso días, y se manifiesta de forma diferente en cada persona. Sin embargo, ciertos patrones tienden a aparecer a medida que el cuerpo empieza a ralentizarse.
Pérdida del apetito
Uno de los primeros y más visibles signos es una disminución del interés por la comida y la bebida.
A medida que el cuerpo se ralentiza, el metabolismo disminuye y los órganos requieren menos energía . Muchas personas comienzan a comer porciones más pequeñas de forma natural, o incluso dejan de comer por completo.
No hay que resistirse a esto. El sistema digestivo se ralentiza y el cuerpo conserva energía para funciones esenciales. Insistir en comer o forzar la ingesta puede causar molestias en lugar de ayudar.
Fatiga persistente
Otro cambio común es el agotamiento extremo que no mejora con el descanso.
No se trata de un cansancio común. Es una fatiga profunda que lleva a las personas a dormir la mayor parte del día, a tener dificultades para despertarse oa entrar y salir de la conciencia intermitentemente.





