4. Dificultades para comunicarse
A medida que la energía corporal disminuye, la capacidad de hablar claramente o sostener una conversación puede verse afectada. La persona puede comunicarse menos, emitir sonidos, o simplemente permanecer en silencio, incluso estando consciente.
5. Cambios en la respiración
La respiración se vuelve más irregular y superficial. Puede haber pausas entre inhalaciones, respiración más lenta o incluso sonidos como un “ronquido húmedo” al respirar, conocido como “death rattle”.
6. Piel fría, coloración y menor actividad física
Los cambios circulatorios hacen que las manos y pies se sientan fríos al tacto. La piel puede presentar tonos más pálidos, violáceos o con manchas, y la persona suele moverse mucho menos, necesitando más apoyo para cualquier actividad física.
7. Confusión o alucinaciones
Puede aparecer desorientación en el tiempo y el espacio, no reconocer personas cercanas, o incluso relatar experiencias que parecen imaginarias. Esto puede ser parte del proceso natural de la mente y no necesariamente una señal de sufrimiento físico.





