El costo oculto del desperdicio alimentario
La confusión entre estos dos tipos de fechas tiene consecuencias enormes. Según organismos internacionales como la FAO, alrededor de un tercio de los alimentos producidos en el mundo se desperdicia, y una parte significativa de ese desperdicio ocurre en los hogares. Las etiquetas mal interpretadas son una de las causas más documentadas.
En términos económicos, esto se traduce en miles de millones de dólares perdidos cada año, además del impacto ambiental: agua, energía, transporte y emisiones que se utilizaron para producir alimentos que nunca se consumieron.
Cómo evaluar si un alimento aún sirve
Cuando un producto pasó su fecha de consumo preferente, podés usar tus sentidos para decidir si todavía es apto. Algunas señales prácticas:
- Aspecto: revisá si hay moho, decoloración o cambios en la textura.
- Olor: un aroma agrio, rancio o desagradable es señal clara de descomposición.
- Envase: latas hinchadas, tapas abultadas o envases dañados son motivo para desechar el producto.
- Sabor: si todo lo anterior parece normal, una pequeña prueba puede confirmar si conserva su calidad.
Estos criterios aplican principalmente a productos con consumo preferente. En el caso de los alimentos con fecha de caducidad estricta, la recomendación profesional siempre es no arriesgarse.





